A veces nos guardamos de decir las cosas importes. Tal vez el miedo nos calla en algunos momentos, guardando esas palabras en un cajón en lo mas profundo de nuestro ser para que luego nos lamentemos por ser cobardes. Escribe lo que no eres capaz de decir para que ese cajón no acabe hecho un desastre.
lunes, 27 de febrero de 2012
Todo parecía perfecto, nos esperaban varios días a solas los dos y un país desconocido por descubrir. El dinero no era problema, nos teníamos el uno al otro, y con eso nos bastaba. Un par de besos bastaban para calmar el hambre del ayuno. Se te escapaba alguna carantoña y yo me reía de ti porque roncabas por las noches, aunque no podía dormir, me parecía maravilloso ese sonido.
Nos enseñamos nuestras artes culinarias y te quedaste asombrada del gran cocinero que soy cuando cocinaba para ti, solo para ti.
Nuestras manías y defectos hicieron que poco a poco fuera desapareciendo toda aquella magia que parecía tener aquella ciudad encantadora. ¡Que bien se te dan los idiomas!
Todo esto sumado a algún mal recuerdo inolvidable nos hizo pensar que de esta no salíamos, pero es asombroso lo que puede llegar a hacer el tiempo. ¡Que pasen los años! Y tus labios se hicieron agua al rozar los míos, parados en aquel semáforo en donde vimos cambiar de luz al menos una centena de veces. En ese instante sentí que tus labios no eran de este planeta.
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