Puede ser que no me acuerde, puede ser que llegue el día y tengan que recordarmelo, pero sé exactamente que día lo pactamos y donde fue. Quizás darte cuenta de que todo ha pasado tan deprisa no es una mala señal.
O quizás no todo empezó ese día, sino antes, en julio de 2011, o quizás en septiembre de 2010, septiembre de 2008...

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